Follow by Email

sábado, 11 de junio de 2011

LAWRENCE FERLINGHETTI, un poema y una fotografía




Perdóname si desaparezco en México, portando una máscara y extraños tirantes. Puncho Villa. Voy vagando por ahí, hablando mi curioso español. Los árboles están cayendo, ya no cruzaremos por los bosques, mi menta está trastornada y el sol luce negro, será mejor encontrar una isla pronto. Aunque ya no haya nada "a lo lejos". Rumbo al sur, atravesando la ruina tolteca, el caballo negro aún corre libre, ¿Bajo qué volcán? ...mi alma está hecha pedazos que intento volver a reunir, confundiendo el grito del pájaro con un canto extático cuando en realidad es un llanto de desesperación. Y la poesía es una procesión combinada de aves marinas en vuelo y accidentes automovilísticos, oh flauta ebria, oh boca dorada, la flor en la boca del tonel, besa, besa el inodoro de piedra. La voz perdida y el sueño son una puerta flotante sobre el horizonte. ¿Dónde estoy? Dejé Los Alamos en autobús desde la central local, atestada de vaqueros con sus sombreros tiesos de cowboy, fumando Golden de Sonora en los asientos de atrás, drogándome ciegamente bajo el crepúsculo. Un hombre me da un enorme cigarro tamaño Brown Bomber. Sol poniente que desciende a través del autobús, se ha ido... además, ¿fue el primero en vislumbrar la tierra oscura? ...árboles oscuros que relampaguean, hojas blancas anidadas como pájaros...

Lawrence Ferlinghetti

En la fotografía Lawrence Ferlinghuetti y yo, en una lectura de poesía en Oaxaca, hace algunos años.

jueves, 2 de junio de 2011

¡SÁLVANOS, MOHAMED ALI!



¡SÁLVANOS, MOHAMED ALI!