viernes, 27 de septiembre de 2013
martes, 17 de septiembre de 2013
¡SÁLVANOS TIMOTHY TREADWELL!
¡Sálvanos,
Timothy Treadwell!
Para Armando González Torres
En 2005 se estrenó el documental
Grizzly man, dirigido por Werner Herzog, que muestra la vida de Timothy
Treadwell, ambientalista y documentalista que registró su convivencia con osos
grizzly en el Parque Nacional Katmai, en Alaska, durante trece veranos
continuos. Su objetivo era sencillo: proteger a los osos de los humanos. Sin
embargo, él y su novia murieron devorados por uno de los osos que protegió a lo
largo de más de una década. Hay quien encuentra paradójica su muerte; yo lo veo
de otra manera: vivió como oso y murió como uno de ellos (los osos suelen
practicar el canibalismo cuando la comida escasea). Pero lejos de la polémica
que su fallecimiento suscitó, lo que más llama la atención del comportamiento de
Treadwell es el uso de las palabras para comunicarse con los osos: más allá del
gruñido o el grito, Timothy “les hablaba” y los osos “entendían” (excepto en su
trágico desenlace). Seguido también por zorros, Timothy no sólo hablaba con los
animales; en un verano en el que las lluvias no habían sido lo suficientemente
abundantes para enriquecer las aguas de los ríos, y proveer así de peces a los
osos, en un estado de éxtasis, comenzó a invocar a los dioses de distintas
culturas: “No creo en Dios pero, Cristo, Alá, esa cosa flotante hindú,
¡necesitamos la chingada lluvia para estos animales!” Al día siguiente una gran
tormenta comenzó a caer sobre la zona y el oso Treadwell agradeció:
“Soy un humilde siervo del señor, soy un discípulo de Alá, soy el más ferviente
seguidor de la cosa flotante. Se ha producido un verdadero milagro,
está lloviendo…”
La misteriosa conexión que establecemos con un animal o con
cualquier ser vivo (incluyendo las plantas) parece devolvernos la sensibilidad
que en algún momento, entre la codicia, la indiferencia y la inconciencia,
perdimos. En su poema “A un perro herido en la calle”, William Carlos Williams
expresa: “Soy yo,/ no la pobre bestia tirada/ gimiendo de dolor/ que me regresa
a mí de golpe/ como el estallido/ de una bomba, una bomba que /devasta al
mundo./ No puedo más/ que cantarlo/ y eso alivia mi dolor. […] Recuerdo también/
un conejo muerto/ que yacía inofensivo/ en la mano abierta/ del cazador./
Mientras yo/ lo miraba/ sacó su cuchillo de caza/ y con una carcajada/ se lo
enterró/ en los genitales./ Casi me desmayo.” Y esa terrible “carcajada” es la
que, muchas veces, nos motiva para alejarnos de los hombres que, causando dolor
y matando cuando no tienen hambre, rompen el equilibrio que a la naturaleza le
ha costado miles de años.
Tanto en el caso de Timothy Treadwell como en del William
Carlos Williams, la palabra, que muchos presumen como la gran diferencia entre
el mundo animal y el humano, es el vehículo, la sustancia que resana lo que se
rompió entre el origen y el hombre, un puente de regreso a aquellos días en los
que el ser humano vivía en comunión con la naturaleza.
Tomado de La jornada semanal: http://www.jornada.unam.mx/2013/09/15/sem-jair.HTML
Para ver el video:
TRES POETAS EN LA JORNADA SEMANAL
Novedad en la
tiniebla
Jair Cortés
Jair Cortés
Y hasta lo que es nuevo,
reciente para mí,
he olvidado.
Deshebrado mi pensamiento
quiere decirme que, a veces,
sin querer,
miento
y no hay albura, fulgor de papel aluminio,
que parpadee
ni amanecer asombroso que perdure.
reciente para mí,
he olvidado.
Deshebrado mi pensamiento
quiere decirme que, a veces,
sin querer,
miento
y no hay albura, fulgor de papel aluminio,
que parpadee
ni amanecer asombroso que perdure.
Encorvado en mí
como a punto de nacer otra vez,
envejezco...
como a punto de nacer otra vez,
envejezco...
Me aviva la luz
y un silencio se hace vidrio
cuando algo me recuerda que hubo “alguna vez”.
y un silencio se hace vidrio
cuando algo me recuerda que hubo “alguna vez”.
Ahora esta duermevela
este (despacio) irse
o quedarse
en tinieblas:
un alma que, desde la claridad,
proyecta su propia sombra.
este (despacio) irse
o quedarse
en tinieblas:
un alma que, desde la claridad,
proyecta su propia sombra.
Poema del libro Historia solar,
ganador de los LV Juegos Florales Nacionales
de Ciudad del Carmen, Campeche, 2013.
Tomado de:
http://www.jornada.unam.mx/2013/09/15/sem-poetas.html
lunes, 9 de septiembre de 2013
sábado, 15 de junio de 2013
REVISTA PICNIC. ALQUIMISTAS.
"El iniciado". Un poema mío en la Revista Picnic. Alquimistas. Junio-Julio 2013.
lunes, 27 de mayo de 2013
PAZ, SYSTEM OF A DOWN Y CHARLES BAUDELAIRE
La
soledad: poesía, música y video
En el video musical de la canción
“Lonely day”, del grupo System of a Down, dirigido por Josh Melnick y Xander
Charity, somos testigos de una soledad compartida por individuos que
protagonizan, en cámara lenta, diversas escenas urbanas: mientras alguien espera
el autobús, carga gasolina en su auto, o simplemente transita por la calle,
algo, silenciosamente, se quema, ya sea el semáforo, el techo de la gasolinera,
una reja de metal, un carrito del supermercado, o la copa de un árbol. Aunque es
evidente que comienza un incendio, nadie se percata de ello, hombres y mujeres
parecen tan ensimismados, tan hundidos en su propia soledad, que ni las llamas
ni el humo logran robar su atención. Hay, incluso, un velado homenaje a la
portada del disco de Pink Floyd, Wish You Were Here (Ojalá
estuvieras aquí) lanzado al mercado en 1975, en donde un hombre en llamas
saluda a otro sin el menor gesto de asombro, teniendo como fondo una desolada
calle custodiada por lo que parecen ser grandes bodegas o estudios
cinematográficos. La letra de la canción “Lonely day” (“Día solitario”), nos
comparte la confesión, en una hermosa y melancólica balada, de quien es
consciente de su soledad: “Es un día solitario/ y es mío/ el día más solitario
de mi vida/ […] Es un día en el que no puedo estar”, pero que busca,
desesperadamente, la compañía del otro, aun en la muerte: “Y si te vas, quiero
irme contigo/ Y si te mueres, quiero morir contigo.”
Palabras, imágenes y música se conjugan en un mismo acto, a
semejanza de la escritura poética en donde la palabra es música e imagen: color
y canto que me hacen recordar aquel verso del primer fragmento del poema
“Conscriptos U.S.A.”, de Octavio Paz: “Sábado por la
tarde, sin permiso./ La soledad se puebla y todo quema.” Una soledad que nos
aísla y consume, en silencio o escandalosamente, sufriendo la hoguera de la
existencia: la soledad vista como el infierno, quizás el mismo al que se refería
Charles Baudelaire en su poema “Canto de otoño”: “En mi ser entrará por entero
el invierno: cólera/ odio, escalofrío, horror, trabajo duro y forzado,/ y lo
mismo que el sol en su infierno polar/ será mi corazón un bloque helado y
rojo.”
No es una coincidencia que la soledad se asocie al fuego, ya
que éste es el símbolo de la transmutación y la regeneración. Quien experimenta
la soledad se incendia en sí mismo para conocer la materia de la que está hecho
su ser que, una vez convertido en cenizas, resurge transfigurado y listo para
entrar en comunión con el mundo, tal y como concluye “Lonely day”: “El día más
solitario de mi vida/ […] Este es el día en que estoy contento por haber
sobrevivido”, por transitar el inestable camino de la soledad, por pasar la
“prueba de fuego”.
Publicado en La jornada semanal, suplemento cultural del diario mexicano La jornada. 26 de mayo de 2013.
jueves, 29 de noviembre de 2012
lunes, 17 de septiembre de 2012
TALLER DE POESÍA ONLINE
Si estás interesado en escribir poesía y hacer una revisión crítica de tus poemas pide informes a
jair_cm@hotmail.com
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