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jueves, 29 de octubre de 2009

Jorge Carrera Andrade

En nuestra encuesta de octubre, el 40 % de los encuestados respondió acertadamente que Jorge Carrera Andrade era el autor de los versos citados, (no faltó el mañoso que recurrió a Google antes de contestar). El 33% creyó que eran de Juan Bañuelos.



JUAN SIN CIELO

Juan me llamo, Juan Todos, habitante
de la tierra, más bien su prisionero,
sombra vestida, polvo caminante,
el igual a los otros, Juan Cordero.

Sólo mi mano para cada cosa
-mover la rueda, hallar hondos metales-
mi servidora para asir la rosa
y hacer girar las llaves terrenales.

Mi propiedad labrada en pleno cielo
-un gran lote de nubes era mío-
me pagaba en azul, en paz, en vuelo
y ese cielo en añicos: el rocío.

Mi hacienda era el espacio sin linderos
-oh territorio azul siempre sembrado
de maizales cargados de luceros-
y el rebaño de nubes, mi ganado.

Labradores los pájaros; el día
mi granero de par en par abierto
con mieses y naranjas de alegría.
Madrugaba el poniente como un huerto.

Mercaderes de espejos, cazadores
de ángeles llegaron con su espada
y, a cambio de mi hacienda -mar de flores-
me dieron abalorios, humo, nada...

Los verdugos de cisnes, monederos
falsos de las palabras, enlutados,
saquearon mis trojes de luceros,
escombros hoy de luna congelados.

Perdí mi granja azul, perdí la altura
-reses de nubes, luz recién sembrada-
¡toda una celestial agricultura
en el vacío espacio sepultada!

Del oro del poniente perdí el plano
-Juan es mi nombre, Juan Desposeído-.
En lugar del rocío hallé el gusano
¡un tesoro de siglos he perdido!

Es sólo un peso azul lo que ha quedado
sobre mis hombros, cúpula de hielo...
Soy Juan y nada más, el desolado
herido universal, soy Juan sin Cielo.


Jorge Carrera Andrade
Ecuador (1902-1978)

lunes, 26 de octubre de 2009

CURSO DE POESÍA - SOGEM PUEBLA


Del 5 al 7 de noviembre impartiré el curso Entre la revolución y la palabra en la SOGEM de Puebla.
Informes e inscripciones:
con Rayo Loeza

martes, 20 de octubre de 2009

¿QUÉ ES LA POESÍA?

Apareció en Río de Janeiro, Brasil, el libro O que é a poesía? (¿Qué es la poesía?), volumen que contiene las respuestas que 45 relevantes poetas brasileños, portugueses e hispanoamericanos, emitieron con respecto a la sencilla pregunta ¿Qué es la poesía?
Edson Cruz es el coordinador de este importante libro en el que aparecen autores como: Augusto de Campos, Bárbara Lia, Claudio Daniel, Floriano Martins, Frederico Barbosa, 57 Glauco Mattoso, Horácio Costa, Jair Cortés, Virna Teixeira, entre otros.

Primeiro volume da coleção Os Contemporâneos, este O que é poesia? traz 45 relevantes poetas brasileiros, portugueses e hispano-americanos em atuação respondendo a essa pergunta simples, mas nem de longe simplória. Surgido como uma provocação em seu blog, onde Edson Cruz propunha ainda duas outras perguntas (sobre o que um iniciante deveria perseguir e quais textos e autores lhe eram referenciais), o questionário resultou na seleção deste livro que, além de um calidoscópio reflexivo do fazer poético, revela-se um documento vivo do panorama literário contemporâneo, propiciando, inclusive, alguns raríssimos encontros para uma mesma edição.

Eis os autores nesta edição: Ademir Assunção, Affonso Romano de Sant'Anna, Amador Ribeiro Neto, Ana Elisa Ribeiro, André Vallias, Aníbal Beça, Antonio Cicero, Augusto de Campos, Bárbara Lia, Carlito Azevedo, Carlos Felipe Moisés, Claudio Daniel, Claudio Willer, Eunice Arruda, Fabiano Calixto, Felipe Fortuna, Flávia Rocha, Floriano Martins, Frederico Barbosa, 57 Glauco Mattoso, Horácio Costa, Jair Cortés, João Miguel Henriques, João Rasteiro, Jorge Rivelli, Jorge Tufic, José Kozer, Luis Serguilha, Luiz Roberto Guedes, Marcelo Ariel, Márcio-André, Marcos Siscar, Micheliny Verunschk, Nicolas Behr, Nicolau Saião, Ricardo Aleixo,Ricardo Corona, Ricardo Silvestrin, Rodolfo Häsler, Rodrigo Petrônio, Sebastião Nunes, Tavinho Paes, Victor Paes, Virna Teixeira, Washington Benavides.

lunes, 12 de octubre de 2009

LA ÚLTIMA CENA (mi versión)


Con el rojo vino de la tarde brindamos y comimos el ementhal entre risas y abrazos.
Un techo alto: grandes ventanas dejaban ver el cóncavo azul del mar/cielo.
Una vez que la cena estuvo lista, nos sentamos: reluciente vajilla (más de tres cubiertos siempre me han puesto nervioso, Señor).
Éramos trece sin contar a la servidumbre. Vegetales al vapor, un aderezo a base de vinagre y pimiento estilo California, cordero al centro del plato (alquimia en la cocina, sacrificio y elogio para los comensales de ese día).
Yo miraba extensas planicies en tus ojos, parvada de luz alzando el vuelo, cuando, después del tintineo, ofreciste en voz ALTA tu casa como quien ofrece su muerte. Te imaginé subiendo la escala metálica por donde ascienden los que se marchan sin aviso.
Después, entrar en confianza, la garza del brazo derecho sosteniendo la copa.
Se fueron yendo, una por una, las horas,
(el Traidor era el tiempo).
Supe que no volvería a ti nunca más. Trinitaria soledad la mía: sin ti, sin mí, sin nosotros dos.
Llegué hasta el balcón y descubrí que el mar cantábrico para mí: un dos tres, me decían las olas, un dos tres, dijo Cristo,
¡SALVACIÓN! para todos mis amigosy para mí también.


Imagen: Marcos Gutiérrez

sábado, 3 de octubre de 2009

Poemas de Aureliano Carvajal

Inauguramos la sección Novísimos con poemas de Aureliano Carvajal.



A USTEDES QUE MUEREN EN LO ALTO

Podría seguir mirando cada una de las burbujas
que buscan emanciparse del refresco en mi vaso.
Ellas han de imaginar que son jazmines
y se mueren tan rápido,
marchitando el hecho mismo de existir;
o se duermen en las paredes
y se dejan llevar, soñando.

Así, sin más, conocen su destino,
escogen un aeropuerto
y repentinamente: pffff
se han ido –y ni siquiera se escuchan.

…Ay, burbujas,
si tan sólo supieran
que hay vasos de plástico
e ignorantes como yo
que nos dedicamos
a beber el cielo.


VIII

De quién será tu nombre sino mío
para quién sino para mí
tu imagen olvidada.

Los perros, cuando muerta,
no llorarán tu nombre.
Te olvidará la gente,
volverán a beber leche tus amigos.

Y yo reiré cuando estudiado por aquellos ilustres,
privados por completo de tu nombre,
te lean aquí sin encontrarte;
y vencidos declaren al Futuro:

Era una Laura más entre sus Lauras,
un eco inhabitado de sus labios.



ESTUDIO DEL ÁNGELUS MARINO

Permíteme esperarte, que llevo horas,
que llevo soportando la mañana
y tu anillo me pesa demasiado,
permíteme quejarme ―y ya no puedo―
permite que te busque hasta en las aves:

Por hoy no puedo ser correcto,
quisiera dibujarte con gaviotas
tus cejas, ojos, labios, con gaviotas;
y ese vaporoso pecho
ese sutil almidonado pecho
(apenas musitado por las nubes)
quisiera devorarlo a pinceladas.

Y ahora que lo pienso ya no vengas
que busco colorearte como anhelo
—y voy muy bien en tu retrato—:

Aspiro el horizonte de tu vientre,
el modo en que destila
el agua entre tus muslos,
adoro el encaje de tus piernas
—y la forma en que cambia con las olas—,
adoro imaginar que luego, al final
se podrían trazar tus huellas en la arena,
podrían no sé, calcarse con las mías.

Aureliano Carvajal (Ciudad de México, 1986). Estudiante de la licenciatura de Literatura y Ciencias del Lenguaje en la UCSJ. Aún no se distingue por alguna acción realmente memorable, salvo la publicación de algunos de sus textos en revistas y suplementos nacionales.


viernes, 2 de octubre de 2009