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lunes, 25 de noviembre de 2013

RELOJ AMARGO TRADUCIDO AL ITALIANO POR LUCIA CUPERTINO EN NUOVI ARGOMETI

 
 
 
In una ricognizione della generazione degli anni ’70 della poesia messicana non poteva mancare la voce di Jair Cortés, poeta sobrio e dalla scrittura che ha le proprietà dell’incisione. Presentiamo un manipolo di poesie inedite che saranno parte della raccolta Historia solar, di prossima pubblicazione. A cura di Lucia Cupertino.
 
 
AMARO OROLOGIO
Questi poveri oggetti, ancora / staranno da qualche parte.
Costantino Kavafis
Per mio zio Manolo.
1
In questa culla riposa mio zio
morto per il legno morto
ricordo di un albero
rami
sue mani
raggi che illuminarono il corpo di alcune donne.
2
In questa stanza
stiamo vegliando mio zio
accendiamo ceri
illuminiamo chi crediamo in penombra
ma lui ha ormai chiuso le palpebre
e la penombra è per noi che cerchiamo di vedere a mezza [notte
quando una tormenta cancella la fosforescenza che [sogniamo.
3
Questo legno benedetto
lo prepararono per lui
ma gli hanno dato una bara di alluminio
metallo
per lui
che caricò metalli
nella tavola quantica del suo liceo.
 
(...)
 

viernes, 15 de noviembre de 2013

LECTORES VEMOS... LECTURAS NO SABEMOS

 
La lectura no es una actividad lineal. Cada obra, nacida en circunstancias particulares, nos exige diferentes tipos de atención. Nuestros intereses tambien varían al acercarnos a un libro, una revista, un periódico. No es lo mismo leer un poema que una novela, incluso un mismo género literario propone estrategias distintas en cada obra: no se lee de manera uniforme de principio a fin. Cada obra respira, tiene un ritmo cardíaco, ondulaciones que se diferencian unas de otras. En conclusion, cada obra es un ser vivo y nuestra relacion con ella es impredecible.

A Samuel Taylor Coleridge se le atribuye haber dividido en cuatro tipos a los lectores, según sus capacidades para asimilar, retener o filtrar la lectura. La que a continuación propongo es una subdivisión de algunos tipos (básicos) cuyas combinaciones son múltiples y se pueden encontrar en un mismo lector.

El lector desorganizado. Casi siempre lee varios libros a la vez, suspende la lectura de un título para saltar a otro; tarda mucho tiempo en concluir un libro. Muchas veces su capacidad de concentración no le permite leer libros extensos.

El que lee sistemáticamente (por placer). Lee a autores, géneros, temas. Se interesa por la obra de un autor y trata de leer toda su bibliografía.

El que lee sistemáticamente (por obligación). A este gremio pertenecen los estudiantes, profesores, reseñistas y gente que lee por “obligación” y puede derivar del tipo anterior. Este lector casi siempre se queja de la lectura en turno pues preferiría estar “leyendo otra cosa”. De vez en cuando lee libros que resultan interesantes y asombrosos: un tesoro encontrado en el basurero justifica la faena de pepenador.

El que lee por temporadas. Lee cuando tiene vacaciones o cuando simplemente un libro “lo atrapa”. Puede ausentarse de la lectura por meses sin que lo asalte el sentimiento de culpa.

El lector que “relee”. Este lector da demasiada importancia a lo que los demás piensan de él pues suele emitir frases como “estoy releyendo a Borges y me parece fenomenal”, cuando en realidad es la primera vez que lo lee; disimula su ignorancia pero proyecta su (sincero) asombro.

El lector que no lee. Este lector es nocivo para sí mismo y para su entorno. Lee poco pero finge leer mucho. Da malas referencias a quien acude a él por su fama de “lector”. Cuando le preguntan qué opina de cierto autor dice, para no perder credibilidad, que es “bueno” o “regular”. Suele guiarse por los comentarios de terceros o por otros “lectores” de su especie. Si le mencionan el nombre de una novelista, desconocida para él, dice que es “un magnífico autor”; o asegura haber leído una novela cuando sólo vio la película basada en ella. Al verse descubierto suele llevarse la mano a la frente y afirmar: “es que de tanto leer me confundo”. De este tipo, estimado lector, hay que alejarse inmediatamente.
 
Tomado de La jornada semanal del diario La jornada

viernes, 4 de octubre de 2013

AHORA QUE VUELVO A DECIR AHORA. ANTOLOGÍA PERSONAL

Acaba de publicarse mi antología personal Ahora que vuelvo a decir ahora. Una reconciliación poética, (Editorial Eternos Malabares en coedición con el Instituto Nacional de Bellas Artes), con prólogo de Juan domingo Argüelles.


"Para un poeta, antologar la obra propia es, de algún modo, elegir entre todo lo que ha escrito, no sólo los poemas que mejor lo representan en su estilo, sus temas, sus búsquedas y logros, sino también aquellos que mejor lo nombran o lo siguen nombrando desde ese mundo inmóvil enjaulado en la nostalgia.
 
     Desde su primer libro, que me tocó editar, hace catorce años, Jair Cortés mostraba, en esas páginas inaugurales, que no elegía ser poeta, sino que seguía un dictado misterioso que se presenta, irrenunciable, cuando nos es imposible ignorar el presente perpetuo de la infancia. Rilke lo dijo mejor que nadie, y nadie ha podido desmentirlo: “La verdadera patria del hombre es la infancia”. Con mayor razón es esto cierto para el poeta."

Juan Domingo Argüelles
 
 
 
 
Precio en la República mexicana: $ 80.00 (incluye gastos de envío)

martes, 17 de septiembre de 2013

¡SÁLVANOS TIMOTHY TREADWELL!

¡Sálvanos, Timothy Treadwell!

Para Armando González Torres

En 2005 se estrenó el documental Grizzly man, dirigido por Werner Herzog, que muestra la vida de Timothy Treadwell, ambientalista y documentalista que registró su convivencia con osos grizzly en el Parque Nacional Katmai, en Alaska, durante trece veranos continuos. Su objetivo era sencillo: proteger a los osos de los humanos. Sin embargo, él y su novia  murieron devorados por uno de los osos que protegió a lo largo de más de una década. Hay quien encuentra paradójica su muerte; yo lo veo de otra manera: vivió como oso y murió como uno de ellos (los osos suelen practicar el canibalismo cuando la comida escasea). Pero lejos de la polémica que su fallecimiento suscitó, lo que más llama la atención del comportamiento de Treadwell es el uso de las palabras para comunicarse con los osos: más allá del gruñido o el grito, Timothy “les hablaba” y los osos “entendían” (excepto en su trágico desenlace). Seguido también por zorros, Timothy no sólo hablaba con los animales; en un verano en el que las lluvias no habían sido lo suficientemente abundantes para enriquecer las aguas de los ríos, y proveer así de peces a los osos, en un estado de éxtasis, comenzó a invocar a los dioses de distintas culturas: “No creo en Dios pero, Cristo, Alá, esa cosa flotante hindú, ¡necesitamos la chingada lluvia para estos animales!”  Al día siguiente una gran tormenta comenzó a caer sobre la zona y el oso Treadwell agradeció: “Soy un humilde siervo del señor, soy un discípulo de Alá, soy el más ferviente seguidor de la cosa flotante. Se ha producido un verdadero milagro, está lloviendo…”

La misteriosa conexión que establecemos con un animal o con cualquier ser vivo (incluyendo las plantas) parece devolvernos la sensibilidad que en algún momento, entre la codicia, la indiferencia y la inconciencia, perdimos. En su poema “A un perro herido en la calle”, William Carlos Williams expresa: “Soy yo,/ no la pobre bestia tirada/ gimiendo de dolor/ que me regresa a mí de golpe/ como el estallido/ de una bomba, una bomba que /devasta al mundo./ No puedo más/ que cantarlo/ y eso alivia mi dolor. […] Recuerdo también/ un conejo muerto/ que yacía inofensivo/ en la mano abierta/ del cazador./ Mientras yo/ lo miraba/ sacó su cuchillo de caza/ y con una carcajada/ se lo enterró/ en los genitales./ Casi me desmayo.” Y esa terrible “carcajada” es la que, muchas veces, nos motiva para alejarnos de los hombres que, causando dolor y matando cuando no tienen hambre, rompen el equilibrio que a la naturaleza le ha costado miles de años.

Tanto en el caso de Timothy Treadwell como en del William Carlos Williams, la palabra, que muchos presumen como la gran diferencia entre el mundo animal y el humano, es el vehículo, la sustancia que resana lo que se rompió entre el origen y el hombre, un puente de regreso a aquellos días en los que el ser humano vivía en comunión con la naturaleza.
 
 
 
Para ver el video:
 
 
 

TRES POETAS EN LA JORNADA SEMANAL



Novedad en la tiniebla
Jair Cortés

Y hasta lo que es nuevo,
reciente para mí,
he olvidado.
Deshebrado mi pensamiento
quiere decirme que, a veces,
sin querer,
miento
y no hay albura, fulgor de papel aluminio,
que parpadee
ni amanecer asombroso que perdure.

Encorvado en mí
como a punto de nacer otra vez,
envejezco...

Me aviva la luz
y un silencio se hace vidrio
cuando algo me recuerda que hubo “alguna vez”.

Ahora esta duermevela
este (despacio) irse
o quedarse
en tinieblas:
un alma que, desde la claridad,
proyecta su propia sombra.

 
 
Poema del libro Historia solar,
ganador de los LV Juegos Florales Nacionales
de Ciudad del Carmen, Campeche, 2013.  

Tomado de:
http://www.jornada.unam.mx/2013/09/15/sem-poetas.html

lunes, 9 de septiembre de 2013

UNA ENTREVISTA:


QUEREMOS TANTO A KURT

 
 
 
Ilustraciòn de Omar Martínez Verde

sábado, 15 de junio de 2013

REVISTA PICNIC. ALQUIMISTAS.

"El iniciado". Un poema mío en la Revista Picnic. Alquimistas. Junio-Julio 2013.

lunes, 27 de mayo de 2013

PAZ, SYSTEM OF A DOWN Y CHARLES BAUDELAIRE

La soledad: poesía, música y video



En el video musical de la canción “Lonely day”, del grupo System of a Down, dirigido por Josh Melnick y Xander Charity, somos testigos de una soledad compartida por individuos que protagonizan, en cámara lenta, diversas escenas urbanas: mientras alguien espera el autobús, carga gasolina en su auto, o simplemente transita por la calle, algo, silenciosamente, se quema, ya sea el semáforo, el techo de la gasolinera,  una reja de metal, un carrito del supermercado, o la copa de un árbol. Aunque es evidente que comienza un incendio, nadie se percata de ello, hombres y mujeres parecen tan ensimismados, tan hundidos en su propia soledad, que ni las llamas ni el humo logran robar su atención. Hay, incluso, un velado homenaje a la portada del disco de Pink Floyd, Wish You Were Here (Ojalá estuvieras aquí) lanzado al mercado en 1975, en donde un hombre en llamas saluda a otro sin el menor gesto de asombro, teniendo como fondo una desolada calle custodiada por lo que parecen ser grandes bodegas o estudios cinematográficos. La letra de la canción “Lonely day” (“Día solitario”), nos comparte la confesión, en una hermosa y melancólica balada, de quien es consciente de su soledad:  “Es un día solitario/ y es mío/ el día más solitario de mi vida/ […] Es un día en el que no puedo estar”, pero que busca, desesperadamente, la compañía del otro, aun en la muerte:  “Y si te vas, quiero irme contigo/ Y si te mueres, quiero morir contigo.”

Palabras, imágenes y música se conjugan en un mismo acto, a semejanza de la escritura poética en donde la palabra es música e imagen: color y canto que me hacen recordar aquel verso del primer fragmento del poema “Conscriptos U.S.A.”, de Octavio Paz: “Sábado por la tarde, sin permiso./ La soledad se puebla y todo quema.” Una soledad que nos aísla y consume, en silencio o escandalosamente, sufriendo la hoguera de la existencia: la soledad vista como el infierno, quizás el mismo al que se refería Charles Baudelaire en su poema “Canto de otoño”: “En mi ser entrará por entero el invierno: cólera/ odio, escalofrío, horror, trabajo duro y forzado,/ y lo mismo que el sol en su infierno polar/ será mi corazón un bloque helado y rojo.”

No es una coincidencia que la soledad se asocie al fuego, ya que éste es el símbolo de la transmutación y la regeneración. Quien experimenta la soledad se incendia en sí mismo para conocer la materia de la que está hecho su ser que, una vez convertido en cenizas, resurge transfigurado y listo para entrar en comunión con el mundo, tal y como concluye “Lonely day”: “El día más solitario de mi vida/ […] Este es el día en que estoy contento por haber sobrevivido”, por transitar el inestable camino de la soledad, por pasar la “prueba de fuego”.
 
 
 
Publicado en La jornada semanal, suplemento cultural del diario mexicano La jornada. 26 de mayo de 2013.